miércoles, 4 de junio de 2014

                                                  


                                              Tengo el disfraz, no la manera de que me quieras otro rato más. 
                      Me olvidarás como a cualquiera como algún día me dejaste entrar. 
                                                   No puedo darte mi vida. Yo no tengo la salida, ni la solución.

              Arden las heridas, arde la traición, arden las mentiras, van directo al corazón. 
Quise esperar lo que otros esperan pero yo no soy de reclamar 

                                                    no me conformo con lo que sea, pero algún día me dejaste entrar...
No me siento mal, no tengo energía, cómo llegué hasta acá? No presiento más, no tengo armonía, no percibo si no estás, no comprendo qué me falta todavía, no sé si pueda esperar, sólo me queda una triste melodía y no la quiero cantar. No hay dolor que duela más que el dolor del alma,
no se aleja así nomás, cosas lo hacen aliviar, pero no lo calman, ¿a quién querés engañar? y así son las cosas, así es esta vida, no me quiero conformar. Vos tendrás tu forma, yo tengo la mía, solo aprendo a lastimar...
Qué más quieres de mí si el pasado está a prueba de tu amor y no tengo el valor de escapar para siempre del dolor. Demasiado pedir que sigamos en esta hipocresía. Cuánto tiempo más podré vivir en la misma mentira. No, no vayas presumiendo, que me has robado el corazón y no me queda nada más. Si, prefiero ser la perdedora que te lo ha dado todo y no me queda nada más. Ya no puedo seguir resistiendo esa extraña sensación, que me hiela la piel como invierno fuera de estaciónTú mirada y la mía ignorándose en una lejanía. Todo pierde sentido y es mejor el vacío que el olvido. Yo prefiero dejarte partir que ser tu prisionera y no vayas por ahí diciendo ser el dueño de mis sentimientos